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Es encanto de nuestro hijo adolescente reside en sus cambios, sus excesos, su vitalidad, su entusiasmo.
Si consume drogas, esa alegría de vivir desaparecerá y será remplazada por comportamientos que se volverán poco a poco tan insoportables que ya no reconoceremos a nuestro hijo. No recuperará su alegría de vivir ni el pacer de implicarse en lo que le gusta consumiendo una sustancia psicotrópica. Esos venenos terminan por degradar su personalidad, destruir sus aptitudes y aniquilar su consciencia del bien y del mal. Debemos ayudarlo el motivo por el cual recuperar la autoestima es la primera condición de una vida sin droga.

Marie-Christine d’Welles

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